2019: ONU robustecida para servir a las personas

Artículo de Opinión. 

Por Harold Robinson, Coordinador Residente de ONU en Panamá.

Este año, la ONU cumple 74 años. Fundada por 51 países que se comprometieron a mantener la paz. La ONU se creó para evitar las guerras y el sufrimiento humano, uniéndonos a todos a través de un orden internacional basado en normas comunes.

Desde su creación, la ONU ha tenido entre sus objetivos contribuir al mantenimiento de la paz, garantizar los derechos humanos, el desarrollo sostenible y proveer asistencia humanitaria.

Hoy día, se puede decir que la ONU tiene un honroso historial de logros en el mantenimiento de la paz, en procurar el bienestar de las personas y promover los derechos humanos y el Estado de derecho.

A nivel mundial, y gracias al trabajo de la ONU, millones de personas han salido de la pobreza. Más niños y niñas logran un mayor nivel educativo y más mujeres están participando de la política. Este progreso representa los esfuerzos acordados por los Estados miembros de la ONU, incluyendo a Panamá.

No obstante, aún quedan muchos desafíos para cerrar las brechas de inequidad y desigualdad que no permiten a miles de personas salir de la pobreza extrema y alcanzar el pleno desarrollo.

La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), representan metas globales comunes para un futuro más próspero y sostenible. La Agenda 2030 ofrece un camino a seguir para todos los países – con la promesa de no dejar a nadie atrás.

Esta Agenda requiere de una ONU más eficaz, ágil y responsable para gestionar los desafíos del siglo XXI.

Lograr este cambio transformador de la ONU demanda de nuevas capacidades para responder a una amplia agenda universal; fortalecer su capacidad, movilizar la asociación y la financiación para apoyar las prioridades del país; y, sobre todo, generar sinergias entre el sistema de la ONU para entregar mayores resultados para las personas.

El 31 de mayo de 2018, la Asamblea General, compuesta por 193 países, estableció sólidos mandatos al secretario general, António Guterres para impulsar el reposicionamiento del sistema de las Naciones Unidas para el desarrollo en favor de alcanzar la Agenda 2030, siendo esta la reforma más importante de la organización en décadas.

Esta reforma comenzó su implementación el pasado 1 de enero, y tiene como objetivo enfocarse menos en los procesos y más en las personas – con la esperanza de mejorar sus vidas.

Durante este año, se creará una nueva generación de equipos de la ONU más robustecidos, adaptados a las realidades de los países, y más enfocados en las prioridades nacionales.

Entre sus cambios más visibles, está la transformación del rol de los coordinadores y coordinadoras residentes, que son los funcionarios de mayor rango en el país, y que tienen como principal función dirigir el trabajo de la ONU en el terreno.

Con la reforma, el rol del coordinador/a residente ha sido separado de las funciones de representante del PNUD.

Desde ahora, el trabajo de la Oficina de la Coordinación Residente estará 100% enfocado en impulsar la Agenda 2030, en trabajar con el Gobierno y sus otros socios para asegurar que todas las agencias de la ONU establecidas en el país puedan contribuir conjuntamente para alcanzar los ODS.

Ahora se cuenta con un coordinador residente con una mayor delegación de autoridad, liderazgo, responsabilidad, imparcialidad y un equipo de trabajo técnicamente más robustecido.

En Panamá, esta reforma fortalecerá el trabajo coordinado de todas las agencias de la ONU, contribuyendo a impulsar la Agenda 2030, que es prioridad de Panamá, de acuerdo con el Decreto Ejecutivo 393 que adoptó los ODS como la agenda de desarrollo.

Desde ahora, todos los y las coordinadoras residentes reportarán directamente a un liderazgo superior en la Secretaría General de la ONU, creando un vínculo más directo entre el secretario general y el liderazgo de la ONU en el terreno, agilizando los mecanismos de respuesta y atención de las necesidades prioritarias de los países.

Citando las palabras del secretario general, “El objetivo de la reforma es que la ONU esté más enfocada en la gente y menos en el proceso, más en la entrega y menos en la burocracia. La verdadera prueba de la reforma será medida en los resultados tangibles en la vida de las personas. Y en la confianza de quienes apoyan nuestro trabajo”.