En su primer acto en Panamá, el FIDA alerta de la relación entre la nutrición y los problemas sociales que afrontan las áreas rurales

Ciudad de Panamá, 6 de noviembre de 2018 – El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la agencia de las Naciones Unidas especializada en financiar proyectos y programas de desarrollo rural, realiza del 5 al 7 de noviembre en la Ciudad de Panamá un taller sobre nutrición, desarrollo rural y agricultura. El objetivo del taller es fortalecer las capacidades de expertos en desarrollo rural que operan en toda América Latina y el Caribe para diseñar e implementar proyectos de agricultura y desarrollo rural sensibles a la nutrición.

Este es el primer acto que el organismo lleva a cabo en Panamá tras la reciente apertura en el país de su oficina sub-regional. Desde ella, alrededor de 20 profesionales del FIDA supervisarán la implementación de los proyectos financiados por la organización internacional en Mesoamérica y el Caribe.

“Los problemas de nutrición no son solo una cuestión de tener un cuerpo más o menos en forma, sino que son síntomas de problemas sociales de gran magnitud, como la falta de atención de las autoridades de muchos países hacia las áreas rurales o hacia grupos tradicionalmente desfavorecidos como las mujeres, los jóvenes o los pueblos indígenas”, aseguró en la primera jornada del taller Antonella Cordone, especialista técnica superior de Nutrición del FIDA.Según los datos de esta agencia de Naciones Unidas, los países de América Latina y el Caribe enfrentan un doble desafío en el campo de la nutrición: desnutrición y hambre por un lado y sobrepeso y obesidad por otro. Para enfrentar estos problemas el FIDA está haciendo de la nutrición una de sus prioridades globales y un eje de actuación principal en los proyectos que financia en la región.

Se estima que en América Latina y el Caribe 5,1 millones de niños menores de cinco años siguen sufriendo desnutrición crónica, lo que acarrea consecuencias irreversibles en su desarrollo físico y cognitivo  y limita seriamente sus capacidades productivas, y sus oportunidades vitales. “Será muy difícil que uno de esos niños tenga la misma oportunidad de llegar a la universidad y acceder a trabajos mejores que los de sus padres”, explicó Cordone.

“Por contra, si mejoramos la nutrición de los grupos más desfavorecidos de la sociedad, podemos conseguir que esa realidad sea totalmente diferente. Cuidar la nutrición contribuye a lograr sociedades con más igualdad”, añadió.

El taller examina la relación entre agricultura, nutrición y cambio climático, destacando cómo prestar atención a aquella permite mitigar los efectos de este. “Si tenemos en cuenta las necesidades nutricionales, podemos dedicar el potencial agrícola de regiones y países a producir alimentos resistentes al aumento de la temperatura global que sigan proporcionando los elementos nutritivos necesarios para una vida sana y garanticen la seguridad alimentaria de las poblaciones”, dijo Cordone.

El taller aborda también cómo proyectos de desarrollo agrícola que tengan en cuenta la nutrición pueden transformarse en una fuente sostenible de ingresos para las y los pequeños agricultores y sobre todo para los jóvenes rurales.

“Hay alimentos de alta calidad nutritiva, como el amaranto o el umbú que podrían pasar de ser desconocidos a ser de los productos agrícolas más valorados del mundo, como pasó con la quinua en su día. Se puede fomentar su producción y consumo evitando el fenómeno de la gentrificación y asegurando que los pequeños agricultores sean los protagonistas del proceso, “, dijo Cordone.

Así, mejorando las capacidades de producción y procesamiento de los agricultores familiares que los cultivan y promocionando adecuadamente sus extraordinarias cualidades nutritivas, centenares de familias de pequeños agricultores podrían vivir de la explotación de estos productos agrícolas.

Un efecto colateral de la promoción de este tipo de alimentos es que conseguiría mejorar las dietas en una región como América Latina y el Caribe en la que sobrepeso (que afecta al 58% de la población: 360 millones de personas) y obesidad (23% de la población, 140 millones de personas) empiezan a adquirir dimensiones de epidemia, según el último informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo.

Por su parte, Juan Diego Ruiz, jefe de la oficina para Mesoamérica y el Caribe del FIDA en Panamá explicó que la apertura de esta nueva sede formar parte de una estrategia global de descentralización por parte del FIDA. “Queremos estar más cerca de los problemas de la gente a la que queremos servir -las poblaciones rurales pobres y los agricultores familiares- y que el contacto con los socios gubernamentales a los que prestamos dinero y asesoramos en la concepción e implementación de proyectos de desarrollo rural sea si cabe más constante y fluido”.

Ruiz explicó que la oficina sub-regional de Panamá, que comenzó a funcionar el pasado mes de agosto, albergará a cerca de una veintena de profesionales del desarrollo que harán el seguimiento de un portafolio de 15 proyectos financiados por el FIDA en un total de 11 países de Mesoamérica y el Caribe.

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Acerca de janibethmiranda

National Information Officer at UNIC Panama. I am communication specialist with 14 years of experiences in the communication field. Firstly as a journalist, communication consultant for private sector, and since 8 years ago working at United Nations System in Panama. I have an specialization in communication for social change and social norms with Ohio University.